MENU

Historia

Finalizaba el gobierno del Presidente Raúl Leoni. Era 1968. Simón Alberto Consalvi presidía el Instituto Nacional de Cultura y Bellas Artes (INCIBA). Este inquieto merideño pensó visionariamente y no desistió en fundar una empresa editorial del Estado, aunque su permanencia en el alto cargo fuera por muy corto tiempo. Las elecciones presidenciales para el siguiente quinquenio habían sido ganadas por el Dr. Rafael Caldera, en su primer mandato. Consalvi fue relevado por Gloria Stolk, quien permitió la continuidad del proyecto.

Consalvi invitó a un editor español radicado en Uruguay para dirigir la nueva organización. Era Benito Milla. Tenía en Montevideo una pequeña pero exitosa empresa: Editorial Alfa. Ahora, contratado en Venezuela, traía planes de poner a funcionar una editora capaz de internacionalizar el mercado lector venezolano con títulos propios, así como proyectar extraterritorialmente la producción intelectual de nuestros escritores. La meta inicial era editar veinte libros mensuales en cuatro colecciones. Bajo los auspicios del Instituto Venezolano de Cultura, y con el asesoramiento de don Benito Milla, dinámico y experimentado editor, Monte Ávila abre sus puertas a los escritores venezolanos; y con veinte títulos —narrativa y ensayo— principia a dialogar con editoras, distribuidoras y librerías de la América Española.

Los comienzos

Guillermo Sucre fue la cabeza intelectual que ayudó a Benito Milla en la integración del primer equipo de colaboradores y en la selección de títulos tanto venezolanos como extranjeros. La habilidad del editor contratado y su experiencia permitieron que en muy poco tiempo el catálogo de títulos ostentara la presencia de nombres extraordinarios impresos por la naciente Monte Ávila. Las diagramaciones iniciales, de Alirio Palacios, eran llamativas. El formato ágil y la buena distribución logró que de inmediato los anaqueles de las librerías más importantes pusieran a competir obras impresas en el país con la hasta entonces dominante presencia de libros importados de España, Argentina y México.

Los tirajes al comienzo iban de 3.000 a 5.000. Más adelante alcanzaron hasta 10.000 en una primera edición. Un Boletín de la Editorial y la revista Imagen dieron amplia cabida a comentarios y reseñas de los libros, así como a entrevistas con los autores. En la prensa diaria salían insertos los anuncios de novedades. Los festivales periódicos en ciudades del interior dieron acceso a sus títulos entre un público gradualmente ganado a la lectura. En 1971, a dos años y medio de su fundación, Monte Ávila ostentaba un listado de 280 títulos. El 40% de ellos era de autores venezolanos.

on noviembre 3 | by

Comments are closed.